Maraña es un proyecto de dos mujeres –Leidy De Ávila y Mariana Parra– que se encontraron desde historias de vida distintas y llegaron a una misma convicción: que la palabra puede ser refugio, memoria y transformación. Cada una llega a Maraña desde su propio camino, marcado por experiencias que las llevaron a creer, con la misma firmeza, en el poder de narrarse. Eso es lo que sostiene el proyecto: no una idea abstracta, sino algo que ambas han vivido.
Leidy De Ávila
Soy escritora y editora. Mi formación en lingüística, literatura y creación literaria me dio herramientas para trabajar con la palabra, pero fue mi propia historia la que me llevó a hacerlo desde lo colectivo, acompañando procesos donde la escritura se convierte en herramienta de memoria y sanación, y no solo en oficio literario.
He acompañado talleres, procesos editoriales y espacios de formación donde la escritura se vuelve trinchera y refugio. Dirigí el taller Narrarse: escritura desde la experiencia con jóvenes mujeres del Pacífico colombiano, un proceso que confirmó algo que hoy es central en Maraña: escribir también es un acto de justicia. Los textos de ese taller llegaron a publicarse en la Colección Entre Letras de la Universidad El Bosque, donde ejerzo como editora.
Creo en el derecho de las mujeres a narrarse desde sus propias voces, sin filtros y sin censura. Esa convicción es la que traigo a Maraña.
Mariana Parra
Me dedico a que las historias de quienes son la raíz de los territorios se conviertan en proyectos reales, con financiamiento y con impacto. Desde 2020 lidero la Dirección de Proyectos e Impacto de ACOTUR, donde diseño estrategias culturales con enfoque de género y regenerativo, y acompaño procesos con emprendedoras y lideresas comunitarias en distintas regiones del país.
Uno de esos procesos es Guardianas de Tradiciones, un proyecto que fortalece el turismo cultural con enfoque de género en corredores históricamente afectados por el conflicto, visibilizando los saberes de lideresas que sostienen el patrimonio inmaterial de sus comunidades.
Creo en la cultura como estrategia y en que una historia bien contada puede cambiarlo todo. Maraña ha sido, para mí, la posibilidad de tejer ese trabajo con los territorios desde un lugar más íntimo: el de mi propia historia.

